sábado, 26 de noviembre de 2011

Horno de pan

No sólo de pan vive el hombre, ¿o sí? Desde luego, es un alimento imprescindible en nuestras comidas de dieta mediterránea.
Antiguamente, no existían tantas panaderías en los pueblos, de manera que cada familia fabricaba su propio pan. En la mayoría de las casas existía un horno, generalmente hecho por el cabeza de familia. Mi abuelo León construyó el suyo en 1920, a base de adobes y mucha maña.

Aproximadamente cada quince días, se amasaba. Para ello, se necesitaba harina, agua y sal, y el hurmiento (levadura), que se guardaba de una vez para otra o se pedía a un vecino. En realidad era una porción de los componentes anteriormente mencionados. Esta mezcla se realizaba en la masera, un arca donde se amasaba y se dejaba reposar la masa tapada unas horas.

Una vez que había reposado, se daba forma a las hogazas y se "arrojaba el horno", proceso consistente en encender, meter la leña de monte bajo, sobre todo mañizos (vides), hasta que se consumía para después arrastrar a un lado los rescoldos y cenizas. Posteriormente se metían los panes con las paletas.

Pasado el tiempo de cocción se sacaban, y se almacenaban hasta su total consumo. Si alguna vez la gente se quedaba sin pan antes de volver a amasar, pedía una hogaza prestada al vecino, y después se la devolvía de su hornada.

Además del pan, a mí me gustaban mucho las tortas que hacía mi abuela. Las de chorizo, eran dos capas finas de masa entre las que iba el embutido, una idea parecida al hornazo. Las de azúcar, simplemente una capa con azúcar por encima.

Me gustaría que la gente que aún conserve hornos en casa, me envíe fotos y cuente detalles que a mí se me  hayan pasado por alto.

Horno que fabricó mi abuelo en 1920. Actualmente se ve en un estado algo lamentable porque esta cocina de horno lleva más de cincuenta años abandonada. Se puede observar la entrada, el chimeneo por el que ascendía el humo y a un lado las paletas

Bóveda exterior del horno y el inicio del chimeneo, lucido por dentro y por fuera con pasta de barro y paja

Entrada del horno. A la izquierda, la cadena con la que se sujetaba la puerta metálica que lo cerraba

Masera que se conserva actualmente en casa de mi madre, donde se amasaba el pan

Paletas para meter y sacar el pan

Masa, que bien pudiera ser para moldear una hogaza o para guardar como hurmiento

Hurmiento en el cuenco, donde se guarda para la próxima vez que se amase

Hogazas preparadas para introducir en el horno

Pan recién salido del horno

Hermosa hogaza que está diciendo "cómeme"

sábado, 5 de noviembre de 2011

Por la orilla del río

Ya estamos en otoño, pero echo una última mirada atrás, a esas tardes de verano paseando por la orilla del río, donde encuentro animales y plantas, y me acuerdo de los buenos momentos que he pasado rodeada de naturaleza.
Orilla del río Órbigo, donde he sacado las fotografías siguientes

Tejero, el perrito de Isabel, que no tenía pereza en cruzar el río a pesar de lo chiquitín que es

Gusarapa encontrada al levantar una piedra, y que se suele coger como cebo para pescar peces pequeños

Libélula de tonos verdosos

Libélula azul

Araña tigre en su tela entre las hierbas

Piedras cubiertas por el agua cristalina

Clásicas zapatillas de goma para que las piedras no manquen en los pies al andar por el río

Diferentes plantas, flores, hierbas, bayas y arbustos aparecen a lo largo de la ribera

Arroyuela (Lythrum salicaria)

Campanilla (Convolvulus arvensis)

Espadaña, planta que crece abundamente en las orillas de los ríos, y que tradicionalmente, recogida y seca, ha sido usada en diferentes artesanías, como en cestería o sillería (para realizar los asientos de las sillas)

Chopos que planta el ayuntamiento para explotación maderera. El aspecto del río y sus alrededores cambia aproximadamente cada 10 años, cuando se talan estos árboles

© Ángela

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